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Procesión budista en Malasia

On how Asia reminds me of my childhood

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Tuesday, April 16, 2013

Managing Virtual Teams

I am happy to announce a new Ricaris project: Managing Virtual Teams

At Ricaris we are taking the experience that we have adquired working with multicultural online teams and we offer it to the companies that need it.

 

Do you know of a company that can improve in...

  • Good vibes and communication in general
  • Trainings and manuals
  • Goal setting and motivation
If you do, send me their contact information at anna (at) ricaris.com and we will be happy to help!

What does Managing Virtual Teams offer?

  • Fee activities to do with teams.
  • Virtual Events 
  • One-to-one consulting for companies that have virtual teams 
  • Practical courses about organization of virtual teams:
    • Motivation
    • Team work
    • Sustainable teams
    • Communication
    • Empowerment
    • Autonomy
    • Leadership. 
    • Results, quality and process improvement.
    • Health and Team Well-being.
With Managing Virtual Teams we want to expand our good practice to the rest of the companies that have virtual workers.

Friday, October 12, 2012

El valor del trabajo: del pueblo a la capital

Ilustración de Russel Tate
Toda mi vida vi el trabajo como una forma de honrar a la persona. Mis padres, mis tíos y los padres de mis amigos trabajaban incontables horas, mis abuelos se deprimieron cuando se jubilaron y todo el mundo me alababa cuando tenía un trabajo de verano. 

Siempre había visto el trabajo como algo positivo, necesario y que la gente hacía con cariño, sonrisas y dedicación. Sin duda una visión naif, pero sigo aspirando a ella.

El precio de la frescura y la creatividad

Mi primer choque fue cuando fui a la capital y trabajé por una empresa pública. Los trabajadores aprovechaban las horas de trabajo para ir a hacer las compras, tener sexo con sus colegas de trabajo u organizar las colonias para sus hijos. Volvía a casa el fin de semana pensando que eran unos malos trabajadores. Ahora pienso que eran muy buenos ya que amaban su trabajo y dedicaban su creatividad y energías a un proyecto, se tomaban licencias pero esa era posiblemente la única forma de seguir llenando de ideas nuevas y frescura el proyecto. Este es un tipo de modelo libre en el que pienso a menudo con mi propia empresa. 

Después trabajé en una serie de empresas en las que la gente trabajaba de verdad, Olot style, proyectos nuevos y pequeños en los que se trabajaba duro, tanto en España como en el extranjero.

Descontento y veneno

El shock vino cuando empecé con una multinacional y después con una empresa de unos 70 trabajadores. Todos éramos un poco mayores y habíamos pasado por distintas empresas. En esos trabajos por primera vez me encontré con lo que es la realidad para muchas personas. Un grupo de colegas que parece que querían trabajar pero que no encajaban. Por sus comentarios dirías que se creían demasiado buenos para el trabajo, too cool for school, pero en realidad no era eso ya que son buenas y muy válidas personas, era un desencaje total con el modo de funcionar de la empresa, de la jerarquía y del mundo laboral en general. Los cafés de pasillo y las comidas estaban llenos de comentarios negativos sobre la empresa, de la forma de trabajar de esta y de los jefes, por supuesto. El veneno pasaba de una persona a la otra. Y cuanto más se decía, más veneno se producía. Un círculo vicioso difícil de romper.

Oídos sordos a quienes somos

Al poco tiempo descubrí que no era algo único de estas empresas sino de muchos sitios. Las personas cambiaron de trabajo, seguí la relación con ellas pero casualidad de las casualidades, se encontraron con estos mismos problemas en sus nuevos trabajos y siguieron esparciendo el veneno. 

A qué se debe esto? Robert dice que los españoles somos unos cínicos en cuanto al trabajo, que no importa lo que hagamos, siempre estaremos descontentos del trabajo y odiaremos a nuestros jefes. No lo sé. 

Me gusta teorizar un poco más y pensar que los trabajos de oficina han desnaturalizado al ser humano y que estas personas simplemente se están quejando porqué tienen que estar trabajando en un cubículo, cuando en realidad deberían estar haciendo otras cosas, más activas y más creativas. La sociedad nos dice que para tener éxito debemos trabajar en un rascacielos e ir vestidos sexys. Y la individualidad, no se contempla? Nos hemos olvidado de escucharnos a nosotros mismos. La prueba la tengo:  tres de estas personas “envenenadas” han sido suficientemente valientes (gracias a la prestación de desempleo) como para tomar otros caminos mucho más creativos y están de lo más felices, aunque en sus nuevos trabajos ganan poquísimo dinero.

Fluido positivo

Una vez más pongo todas mis esperanzas en la crisis que va a poner las cosas en su sitio. Ver el trabajo como una forma de realización personal. El trabajo no solamente como una aspiradora de nuestras energías y salud sino como algo que nos da. El trabajo no solamente nos debe dar dinero (aquí el gran error), nos puede dar satisfacción personal, reconocimiento, felicidad, paz mental y puede que poco dinero, ¿y qué si recibo poco dinero? Pues nada porqué el domingo por la noche no estoy deprimida pensando que al día siguiente no tengo que trabajar y porqué el 31 de Julio cuando me voy de vacaciones no pongo en mi Facebook “Por fin libre!” sino que soy libre cada día, doy y recibo, una rueda que se retroalimenta, un fluido positivo.

Monday, October 01, 2012

Las nadadoras y el maltrato en el trabajo

Ilustración de Alberto Ruggieri
Es triste lo que está pasando con las nadadoras de sincronizada pero me parece una buena ocasión para revisar el tema de los maltratos en el trabajo. 

Todos intentamos ser profesionales de élite

Igual que ellas, el resto de nosotros sentimos la presión, autoimpuesta muchas veces, de querer mejorar nuestra carrera profesional, tener éxito y ganar dinero. Y exactamente igual que la entrenadora tenemos unos jefes o compañeros de trabajo que se creen que van a sacar lo mejor de nosotros y conseguir llegar a los objetivos si nos humillan o nos gritan. Es fácil maltratar a una persona cuando sabes que el trabajo es una de las cosas más importantes que tiene.

Violencia  en la oficina

Las nadadoras hablan de llorar mientras están entrenando con las gafas puestas. Cuantas personas conocéis que lloran al terminar una reunión? Yo demasiadas y muchas mujeres. Algunas oficinas deberían cambiar el cartel de alguien meando por alguien llorando.

Las nadadoras hablan de  tener que entrenar con 40 de fiebre, maltrato físico. A cuantos jefes habéis visto dar puñetazos sobre la mesa cuando les vas a dar una noticia que ni tan siquiera es importante o directamente que lanzan cosas a las paredes? Con 21 años un jefe lanzó un cenicero que se rompió en mil pedazos delante de mí al ver un error en el sistema… está lejos del maltrato físico pero es bastante agresivo, no?

Algunos dirán que no se puede comparar la presión que recibe un deportista de élite con la de unos padres de familia con hipoteca y tres hijos. No hace falta comparar pero creo que las dos situaciones pueden ser igual de estresantes.

Las nuevas tecnologías y el maltrato

Un tema nuevo que no aplica a las nadadoras, son las nuevas formas de comunicar en la oficina, me refiero a emails y teleconferencias. Hace poco una empleada quejándose del trato de una cliente me decía “espero que después de sus vacaciones se haya relajado y se dé cuenta que quien lee sus mensajes es una persona y que hay un ser humano al otro lado del ordenador”.  Y las teleconferencias? Lanzar cuchillos sin ver la cara de tus víctimas? La herramienta perfecta para los cobardes.

Dar visibilidad a los maltratos en el trabajo

Personalmente escucho a las nadadoras y pienso en los casos que he sufrido de maltrato laboral y el de algunos de mis amigos y pienso “Te crees que eres la única? Niña, despierta!”. Pero que estas prácticas sean generalizadas no significa que sean correctas.  Quizás podemos aprovechar este culebrón acuático para reflexionar un poco sobre lo que es o no aceptable en el trabajo y dar visibilidad a las personas que están sufriendo este tipo de maltratos.